Telares con mis tendones

Intento ser ligera por una vez, dejar el peso de mis músculos a un lado y buscar el cielo de una boca que no sea la mía. Desde que mi madre me hacía trenzas en el pelo hasta que empecé a viajar sola he sido esa persona, la que no da un paso sin querer y se arrepiente cuando ha llegado a donde un día predijo que llegaría. Tan pronto como pueda me iré de aquí. Quizás encuentre a un chico con el pelo canoso al que le apetezca pasar los miércoles por la noche en mi habitación, o quizás las mujeres del mundo empiecen a quererme de repente todas a la vez; no lo sé. Pero me apetece explorar las posibilidades que me brindan los relojes que no se paran, así que voy a respirar tranquila mientras me visto y voy a hacer lo que se supone que tengo que hacer. Quizás cuando mi cerebro tenga algo que tejer deje de intentar hacer telares con mis tendones.

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