Anoche escuché una puerta abrirse
Imagino universos que no son el mío porque la realidad es inmensa y no me cabe en el cuerpo. Hay un universo en el que estoy casada con un chico alto y con el pelo canoso. En otro universo soy una anciana con una larga trenza que tiene un invernadero y dos perros. Una mañana aparezco muerta entre mis plantas y nadie se entera jamás pero los perros lloran durante meses. Otro de los universos está plagado de monstruos amables y se parece a este en el que estamos. En otra realidad me imagino muerta, sin invernadero ni trenza, sólo muerta en un charco de sangre caliente y oscura que ha brotado despacio de mi femoral. Imagino cosas que no puedo ver porque las que veo me dan miedo y no me gustan. Me alegro de haberme cruzado con todos vosotros pero ojalá no os hubiese conocido. Me destrozo la piel, siento cómo mis riñones filtran a una velocidad atroz, está sonando 17 otra vez y mi gata está teniendo una pesadilla. Quizás ella también sueña que está muerta y que todo es más fácil así. Ella no me pidió que le salvase la vida. Yo tampoco te lo pedí a ti y sin embargo me has dado todo el aire de tus pulmones. No lo quería. Ni siquiera te quiero a ti. Pero anoche salí de casa como si no me aterrase la existencia y no me arrepiento. Míralo con perspectiva, con distancia. Quizás un día encuentres el tiempo para escribir tu novela.
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