La revolución del pueblo de mi vientre, la realidad y las cosas que nacieron en mí

Tú para mí no existes. Hay una parte de mí intentando mantener la idea de que no eres un cuento o un relato de ficción, pero en mi realidad nadie te ha visto y a mí se me están olvidando la forma de tu cara y la manera en que mueves las manos. Para todos los que existen cerca de mí, tú no eres más que mis palabras y mis gestos, las caras que pongo los domingos y algunas de las cosas que dejo escritas. Tú para mí no existes, estás en silencio en alguna parte de mi cabeza con mi yo más triste, pero no existes. Eres ficción e historia y yo busco carne y tierra. Hay personas reales que ven cómo te levantas todos los días, que te han visto llorar o que pueden invitarte a una copa los sábados. Tú para mí eres magia porque eres bonito pero no eres de verdad. Yo de eso no me acuerdo. No estoy triste pero a veces imagino cómo deberían ser mi piel o mi pelo, o cómo debería bailar o reírme para hacerte un poco más real. La única parte que odio de mí es que no estés aquí.
Me siento en la cama de mi habitación y me repito despacio lo mucho que me quiero. Me he hecho un peinado bonito, me he puesto mi jersey preferido y estoy bebiendo té con canela. No llevo ropa interior pero tengo chocolate blanco y mis palabras suenan suave y cerca de mí, parece que me escurren por el pecho. Llegan a mi ombligo y se quedan frías justo debajo de él. Hablo muy bajito mientras siento mis músculos y cierro los ojos.
"Aquí estás tú sola, escribiendo en tu cabeza como siempre. Vales tanto como seres hay en el océano y la luz que llevas por dentro está cosida en tu nombre. Quiere como has querido hasta ahora pero no te conformes; sabes perder y eso te hace grande y noble como la poesía. Eres una con la revolución del pueblo de tu vientre. No te falles".

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