No tiembles
Llueve a cántaros.
Hoy he recordado lo mucho que me gustan tus fracasos, y lo mucho que me gustaría besar tus miedos. Supongo que no querrás hacer la revolución conmigo, y que además odiarás mis horarios, pero me gusta imaginarme valiente teniéndote cerca. No voy a tocarte, no tiembles. Descansa, yo me voy a la cama tranquila.
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