No podré volver a mover las piernas
No sé qué esperan de mí. Que sea tímida y humilde, que me maquille menos o mejor, o quizás que siga siendo guapa cuando me retire el pelo de la cara. Que tenga un humor inteligente y exquisito, que sepa vestir con elegancia y que sea valiente como las princesas liberadas de las historias nuevas. Quizás me quieran muerta, más muerta, afectada por mis cambios de horario y enloquecida por mis aficiones extravagantes. Que sea vírgen hasta el matrimonio, o hasta la tumba, que jamás haga el amor o que lo haga todo el rato, sin descanso. Que aconseje a los demás con citas dignas de pasar a formar parte de la historia, que me calle cuando hablan los mayores, que me coman las paredes de mi cuarto. Quizás quieran que sea tonta, que deje de leer, que adelgace, que trabaje y que me calle una vez más. Que no salga de casa, que me deje el pelo largo, que me vista bien. Que no tenga ideas, que no reflexione acerca del lugar en el que habito, que "el mundo es como es". A lo mejor quieren que sea todas esas cosas horribles y yo, a lo mejor, prefiero arrancarme la piel y dársela de abrigo al pueblo.
(Tengo miedo a los lugares más profundos y oscuros del planeta porque en sus paredes hay colgadas fotos mías, desnuda y mutilada, como Barbara Gordon en La Broma Asesina).
Comentarios
Publicar un comentario