Me duelen los labios
Cuando alguien mira
debajo de la máscara
y urga
y saca a la luz las lágrimas
y la vergüenza
y la humillación
y los errores que dejaron
surcos en la piel,
entonces
y sólo entonces,
me veo reflejada en el espejo
y soy capaz de reconocerme.
Toco la superficie fría y lisa del cristal
y me miro,
trémula,
humana,
desteñida y tierna
como la carne cruda.
Me veo respirar,
me siento respirar,
me toco.
Sólo cuando me doy asco sé que soy yo.
Porque salgo a la calle y nadie mira,
nadie urga,
nadie sabe ni se interesa por lo que hay
bajo la máscara.
Todos los días me disfrazo de algo diferente.
De alguien diferente.
No quiero ser yo,
pero quiero ser yo.
Y quiero que me toques la vergüenza
y el miedo
y la humillación
y las heridas
y que moldees y hagas arte con ellas.
Todo el arte que yo no supe hacer de mi cuerpo,
ni de mi mente,
ni de mi alma.
Comentarios
Publicar un comentario