Bélica
Pero, y él, ¿qué se había creído? ¿Que ella no era capaz de echar de menos? ¿Que las noticias no caían como misiles sobre su piel bélica? ¿Que jamás había amado?
Claro que lo había hecho. Y lo seguía haciendo, escondida entre el león y la llama. Desnuda en Egipto como lágrimas de Cleopatra.
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