Ni un músculo

He vuelto a ponerme los cascos para escucharte, agotada y débil y congestionada, con las mismas ganas de tenerte que de morirme y con todo el peso de las mariposas alojado en el útero. He prestado atención a los rincones entre tus palabras y no he visto nada porque lo que busco no voy a encontrarlo por muchas puertas que abra. Debería dejar de suplicar pero es lo único que sé hacer sin tener dudas, no me mancha las manos de sangre, no sé serme honesta de otra forma. Y te lo puedo pedir de mil maneras: deja de hacerme daño; pero soy yo quien me hago cortes en los muslos. Y puedo quererte pero nunca será suficiente, y puede que a ti no te gusten las personas pero a mí me gustas tú como me gustan las noches y el whisky. Tú me dirías: para. Yo te diría: ven. Pero nadie movería un músculo por esto.
Sólo puedo dejarlo todo escrito para apuñalarme con vergüenza cuando pase el tiempo, para repetirme todas las cosas que ya sé y para decir "basta" eventualmente. Pero no te canses, ni te ciegues, ni te odies. Yo puedo agotarme contigo y por ti. Lo hice antes y sé que sólo sirvo para eso.

Comentarios

Popular Posts