A veces tengo miedo. De enseñarme, de enseñarte. De postrarme desnuda ante ti con todos mis defectos brotando de mis poros inevitablemente. A veces tengo miedo de entenderte y entenderme, de saber que tú no eres mi persona ni yo la tuya, pero que aún así mojaremos todos los colchones que podamos hasta empaparlos en sangre. Ya lo hicimos una vez. Tengo miedo de quererme y de quererte. De encontrarte un día urgando entre mis errores, de que me enseñes el peor de ellos y me preguntes enfadado "¿qué es esto?". Tengo miedo de asustarte, de asustarme, de volarme la tapa de los sesos cuando empieces a tenerme en cuenta. A veces tengo miedo. Aunque supongo que si no sintiese este pánico que agita todas mis terminaciones nerviosas, no sentiría absolutamente nada por ti.

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