Seis meses
Maldita sea, he vuelto a beber sola. Luego todos me repetirán lo triste que es, yo haré sátira con mi estado emocional una vez más y nos reiremos y cambiaremos de tema. Pero cuando digo que leo a Murakami y bebo café lo digo en serio, y cuando me tumbo a oscuras en el suelo de mi habitación con la música tan alta que casi no puedo escuchar mis pensamientos, es el único momento en que estoy en paz. Al día siguiente vuelvo a reírme mientras lo cuento porque sé que a los demás no les interesa saber cómo siento a Lauryn Hill y Marvin Gaye bajo la piel. Es la forma fácil de lidiar conmigo. "Ella es así *risas*". Pero todo está bien, cada vez mejor, los meses pasan, devoro libros y discos, aprendo, y me voy desprendiendo poco a poco de la gente que me rodea. Voy cortando lazos, casi sin que os deis cuenta, y me voy librando de las cargas emocionales que implican el simple hecho de existir. Me estoy preparando para el mayor de mis viajes. Vosotros, que sé que no me leéis aunque me tenéis delante, ni llegáis a sentirme del todo, vosotros, vais quedando poco a poco en un segundo o tercer plano. Y yo no dejo de querer a nadie, solo me alejo despacio, como quien deja el mayor de sus tesoros guardado bajo llave sabiendo que estará seguro por mucho que se aleje. Porque sí, maldita sea, he vuelto a beber sola, pero es algo que me encanta hacer. Así que me sirvo otro vino blanco frío, corto un par de lazos más y miro con una sonrisa todo lo que va quedando atrás. Y estoy impresionada. Es casi tan bonito como lo que queda por venir.
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