Parece
Estabas allí. El desconocido que me había salvado la vida sin querer aquella misma noche. El desconocido que me miró y me desnudó el alma sin tocarme. Qué valiente debías ser si solo con la mirada habías sido capaz de tal cosa. Suspiré aliviada; sonreí. Aún hoy no sé por qué, pero lo hice.
Parece que me salvas.
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