Aquel año

Fui gélida y reflexiva como Fukaeri y sus monosílabos.
Introspectiva y exangüe.
(Deslicé la mano bajo mis bragas como acariciando a un cachorrito).
Fui resolutiva y abstracta como Aomame escapando de las dos lunas.
Capaz y correcta.
A veces hasta pasional.
(Le arranqué el corazón y se lo di de comer a las gaviotas).

Pero nunca, nunca fui libre.

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