Tomorrow's world
Solía sentarse en el borde de la cama a respirar despacio, como si sus pulmones fuesen a romperse. Como si Murakami aún no hubiese terminado de esbozar todos los matices de su personaje. Como si sólo existiese a medias. Y llevaba más de veinticinco años existiendo sólo a medias, viendo cómo su carne se volvía cada vez más transparente y aquellos pulmones de cristal iban quedando, de forma lenta pero inexorable, cada vez más y más al descubierto. Se sentaba al borde de la cama a sentirse desaparecer. Era una vida sencilla y dolorosa, pero al fin y al cabo, era su vida. La única que tenía. Llenando y vaciando de aire aquellos pulmones frágiles hasta el final de sus días.
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