Supongo que nadie
Vivo conmigo y duermo todas las noches en la misma cama que el cuerpo de la navaja en el pecho. A veces me quiero tanto que me duermo antes de las seis de la mañana pero algunas noches me acaricio las costillas porque sé que voy a traicionarme y voy a ver salir el sol. A partir de ahora, sola. No entro en mis planes y aún así he pensado más de una vez en abrirme un plan de pensiones como si no fuese una idea ridícula. He hecho daño sin querer, sobre todo a mí. El amor se me quedó pequeño y cuando las sábanas están limpias echo de menos el sexo; de todo lo demás no sé nada.
Hablaría de ti o de él o de nosotras o de mi gata pero creo que esto es una parte tan grande de mis vísceras que me merezco el papel principal en el guión.
¿Quién va a limpiarme la piel ahora que todos se han ido?
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