Para todas las gatas
Sé lo que es que intenten atropellarte tantas veces, por eso cuando la vi en medio del asfalto luchando por su vida, ciega y loca, se me inundó el cuerpo de pánico y me corrieron los pies hacia el peligro. También sé lo que es que te salven la vida (yo me la he salvado en muchas ocasiones), por eso la cogí tan fuerte entre mis brazos y le hablé bajito y le limpié la cara como lo habría hecho con cualquiera de mis hermanas. Y la traje a casa, le di de comer y dejé que bebiese agua fresca con la sed de las gatas callejeras. Ella es tan gata como yo, ha tenido tanto miedo como yo, se ha escondido y ha luchado por su vida como aún lo hago yo y ahora es imposible que nadie me rompa este lazo que hace de su vida un trocito de la mía. Voy a cuidar de ella como me habría gustado que cuidasen de mí cuando las calles eran frías y yo estaba tan sola que podía oír el eco de mi respiración retumbando en todas las esquinas. Voy a vigilar sus pasos y voy a hacer que crezca sana y fuerte. Voy a hacerle creer que el mundo es un buen lugar. Voy a engañarla. Nunca sabrá que este lugar en el que vivimos está podrido y huele a la sangre de otros. También a la mía.
"Ninguna de mis amigas tenía las mañanas ocupadas. Éramos mujeres fuertes en un contexto convulso, nos creíamos vacías e inútiles, pero juntas estábamos más cerca de alcanzar una vida mejor. Solíamos emborracharnos y cuidarnos con la pasión de las fieras mientras hacíamos de nuestras existencias algo relevante para otras en nuestra situación. Recuerdo hacerles trenzas en el pelo, sus sonrisas y los planes de futuro que intentaban dinamitarnos. Nos tatuamos navajas y nos abrazamos con mucha fuerza cuando alguna de nosotras se rompió. Éramos preciosas pero nunca lo supimos. Éramos hermanas porque sólo nos teníamos a nosotras."
"Ninguna de mis amigas tenía las mañanas ocupadas. Éramos mujeres fuertes en un contexto convulso, nos creíamos vacías e inútiles, pero juntas estábamos más cerca de alcanzar una vida mejor. Solíamos emborracharnos y cuidarnos con la pasión de las fieras mientras hacíamos de nuestras existencias algo relevante para otras en nuestra situación. Recuerdo hacerles trenzas en el pelo, sus sonrisas y los planes de futuro que intentaban dinamitarnos. Nos tatuamos navajas y nos abrazamos con mucha fuerza cuando alguna de nosotras se rompió. Éramos preciosas pero nunca lo supimos. Éramos hermanas porque sólo nos teníamos a nosotras."
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