Dejarás que amén

No pudo gustarme tanto.
No tan de repente.
No podía ser verdad.
No podía ser siquiera real.

Pero sin embargo allí estábamos ambos.
Y le miré, y me miró, y juraría que se me incendió la cara.
Si él no se daba prisa, se me acabaría.
Lo recordaría un día como "los terribles diez minutos en los que me volviste loca".
Si él no hacía algo, se nos moriría entre las manos.

No pudo gustarme tanto.
No tan de repente.
Y por eso, al final, no pudo ser.

Comentarios

Popular Posts