Sobre mi propia cama

Estás aquí, sentado sobre mi propia cama mirándome con tus ojitos claros y tus palabras vagas. Ellas también me miran. Estás aquí, delante de mí, cerca de lo que yo llamo mi piel pero ya no significa hogar. Y yo te miro los labios y se me muere algo por donde pasas tus dedos, despacio, como si la historia de la humanidad fuese sólo nuestra. Me traes recuerdos de vidas que no he vivido, me dices sin hablar que lo sencillo es más bonito, y me encantan las cosas bonitas. Eres mi amigo y sigues aquí, haciéndome escribir otra vez, tocando las teclas como toco mi carne los viernes que bebo demasiado. Rómpeme un poquito, échame de mi casa. Sálvame la vida y no te atrevas a tocarme nunca porque ya no quiero que te vayas. Conozco los finales de estas historias. Nunca son bonitos. Es mejor cuando te veo cerrar los ojos y alejarte despacio de mi casa.

Comentarios

Popular Posts