Está bien
Está bien. Voy a escribirte.
Un vez más, esto es sólo otro burdo intento de sacarte de aquí. Porque aún estás aquí. Y qué asco.
Suelo empezar estas terapias baratas con un "eras como...". Esta vez no será una excepción.
Eras como estar en otra parte. Eras como aguantar la respiración lejos de casa. Eras como la naturaleza atacando a todo lo creado por el hombre. Eras como un desayuno caliente a las seis de la mañana en pleno invierno. Eras como la cornamenta de los ciervos atravesándome el abdomen. Eras como el viento frío del océano Atlántico. Eras como una canción bonita sonando en bucle.
Al final me cansé de escucharte, pero para entonces ya era tarde. Nunca te importó hacer trizas a alguien que parece de piedra aunque sabes que en realidad es de papel.
Me volaste por los aires.
Que ninguno de los importantes se dé por aludido. El que casi me desangra en esta ocasión es un completo desconocido.
Al menos ahora lo es.
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