Sal
Pues claro que echo de menos la piel sin censura
y el mar chocando contra nosotros
y las calles frías
y la luna llena
y el gin tonic que cogías sin permiso.
Pues claro que me llama el norte,
claro que sigues siendo una excepción entre los monstruos.
Pero te fuiste,
y menos mal que te fuiste.
Pero volverás,
porque siempre vuelves como el río al mar.
Como siempre vuelven las palabras a mi cabeza
y el dolor a mis costillas
y la muerte a verme bailar desnuda.
Sola.
Nada de lo tropical perdura.
Comentarios
Publicar un comentario